Una cervecita con ella
El se encontraba normalmente animoso, poseía alguna fortaleza de distintos ámbitos. Sin la compañía de si mismo decidió tomar una cerveza con una tapa ibérica y de pronto se emocionó de ver a la chica que le atendía, se ilumina con alegría en su rostro, era interesante y ya intuía de reojo en alguna otra sensación, sin pensar, sin ámbito de razonar se inicia desde dentro de él un aprecio que buscaba la seducción, fijando su mirada en ella perfila con caracter suave una aproximación atrevida, muy atrevida. Le dice que si finaliza pronto su trabajo podía relajarse tomandose un coctel en un pub próximo decorado pop-art, ella no contesta solo sonrie y él siente una vibración como un halago pero muy fugazmente, sin conversación solo algunos cruces de miradas sobre los movimientos de platos y vasos de ella. Todo es una sensación en movimiento, a él le suena a admiración y valora esa belleza sin lujo alguno de ella, sin nigún adorno, tan solo una cola en su pelo focalizaba su frente y sus ojos separaban la distraida nariz. Pronto otro roce de ambitos, de sonrisa desde su nariz, en fin, les hacen quedar para dentro de media hora, ella lo entiende por afecto y aunque existe la duda femenina, da celeridad al trabajo y se deja llevar deseando que él continue atreviendose y puede ser sensualidad, aunque ésto es lo de menos ya que se siente bien. El coctel sabe mejor que la cerveza, ambos superan el escalón y estan ya en otro ámbito, sienten que hace una hora no se conocian pero ya no son los mismos.
tertulia dijo
El silencio a veces hace pensar sin parar, de más, y la mente en blanco es necesaria para empujarnos a no cerrarnos. El consuelo de la comunicación es una maravilla.
16 Junio 2009 | 12:39 AM