OCCIDENTE
Hace poco reflexionaba sobre lo bueno y lo mejor, enfrentando los términos apostaba por lo bueno que para mi es lo objetivo y que permite mejorar, además de abrir oportunidades y optimizar recursos. Lo mejor lo consideraba individualista y muy dificil de mejorar; también lo peor puede empeorar aunque no quiero decir que lo peor sea malo, solo que es subjetivo y cerrado de comunicación.
El pensamiento único nos lleva a ser marginales, a una amplia mayoría homogenea muy española (si todos piensan igual, nadie piensa mucho). Podemos priorizar lo correcto, lo bueno y la justicia, siempre sobre lo mejor o incluso sobre nuestro bienestar autonomo.
Escuchar es fundamental para renacer y nosotros, occidentales, que tenemos una sociedad justa y en consecuencia libre, no podemos ir en contra de nuestros principios democráticos ni de la sociedad de mercado, con planificación y control. Enfrente tenemos obsesiones de posicionamientos fanáticos, populistas y primitivos, con deseos sintéticos anticulturales. Tenemos que cambiar, comunicarnos, pero hay que conservar todo lo bueno, no arriesguemos Occidente, diseñemos el futuro o nos lo programan.