HISTORIA DE AMOR (II): SON DOS, SON TRES
Neil sabía que no podía arrepentirse de nada, ya no tenía vinculación emocional, porque le habían desvinculado. Irracional pero eticamente y con todo el atrevimiento, se le abren los ojos cuando en la orilla del mar se encuentra con una amiga, Fita, que también se encontraba en el desamor y adoptaban el papel de espectadores distantes, pero sabían que tenían que amarse ahora más a si mismo.
Hablan y sus vidas se parecen, llevaban dos meses sin creer en la vida y ahora se encontraban de vacaciones. Esa tarde el mar los miró ¿sería sensato volver a querer?. Cuando las dificultades afectaban a sus anteriores relaciones, pasar unos dias juntos es mejor que con extraños, por eso deciden verse al día siguiente, con un grupo de amigos, para acudir al un concierto en la playa donde actua Daniela Herrero. Empiezan a imaginar que después del concierto podían pasar la noche con amigos en la playa frente a un fogón contandose tonterias, bebiendo y bailando, algunos arropandose juntos, otros caminandose y seduciendose, mucha vida enmarañándose. Se despiden y Neil da un paseo.
Durante el paseo nocturno Neil observa que a una chica la recortaba la Luna y no la alcanzaba la totalidad del mar, para insinuar más emoción él se acerca, la arena ya estaba fría, en cuanto tuvo su rostro cercano la saludó y es ella, es Daniela Herrero. Hablan dispuestos sobre sus canciones de amor y desamor, continuando con valentía comenta lo de la pequeña fiesta después del concierto, a Daniela le gusta la loca idea y decide que estará con ellos y les dará una sorpresa.
Al día siguiente, durante el concierto playero, conectaron bien el grupo de amigos, no moderado, la música de Daniela Herrero y la luna llena les incitaba a la diversión, sin problemas de tiempo y todo placentero. Con el subidón al acabar el concierto se disponen en la playa y al rato aparece Daniela. Fita emocionada comenta lo buenisimo del momento, Daniela traía una guitarra y preparativos para una queimada, que le dá a Fita que con Neil inician el ritual, los demás sienten la ilusión y bailan al iniciar los acordes Daniela, hasta la Luna da más luz y su voz marca el camino que se deja llevar.
Fita y Neil se miran y se aproximan, sus muslos se rozan, la afinidad se siente en su piel, ella tiene, un suave cuello y el pelo moreno muy corto, él la coge por detrás y la baila siguiendo la canción de Daniela, la besa en el cuello, persiguen lo amable y necesario, quieren expulsar el dolor y la disposición es recíproca, desean el goce del otro. Eran sensaciones y pensamientos, cuando Daniela se acerca a ambos y los coge de la cintura para catar la queimada, el duo sabía que no debían de disponerse con el placer más agradable delante de Daniela, pero la música cesó y el movimiento también, el tiempo se habia ido y Daniela es única.
Los tres afectuosos e iguales, eran superiores en la acción y libertad, puf, y ahora sin la amistad en exceso. Comparten sus miradas al mar y sus excitaciones, se dejan, les va que se invadan su espacio. Es importante sentirse amado, pero como ellos no lo sentian, pues necesitan disfrutar de afectos, no se pasaba pero deciden darle continuidad a la noche, rozando sus cuerpos, perseguian el placer pero creen que no deben hacerlo. Se contemplan y disfrutan con serenidad. Pero lo irracional ya se sabe que posee un deseo. Nos podemos imaginar que lo que viene después no sigue a la razón, pero también pudiera ser que quedasen dormidos los tres. El final queda abierto.







lucerodelalba dijo
La noche la playa , esas miradas t rocesde unos cuerpos deseosos de amor.
me ha gustado mucho un texto lleno de sutileza que embriaga los sentidos del placer.
besos.
1 Julio 2008 | 02:34 PM