ODA A LEUCONOE. HORACIO
No investigues, pues no es lícito, Leucónoe,
el fin que ni a mí ni a ti los dioses destinen;
a cálculos babilónicos no te entregues.
Vale más sufrir lo que haya de ser.
Te otorgue Júpiter varios inviernos o sólo el de hoy,
que destroza el mar Tirreno contra las rocas,
prudente sé, bebevino y en nuestro breve vivir ten esperanza.
Mientras hablo, el tiempo celoso habrá ya escapado:
goza del día y no jures que otro igual vendrá después.

BEBE VINO MEJOR BEBIDO
Un poco de vino se pasea con la lengua por la cavidad bucal, sintiendo los distintos sabores en la lengua. Al mismo tiempo, inspirando aire detectamos los aromas del bouquet, que solo se liberan al calentarse el vino en la boca. Tras la ingestión, su sabor permanece un tiempo en la boca, este posgusto es más prolongado en los vinos de crianza.
Antonio Daza dijo
El romano Horacio era tremendo, ya en su día creía en el cambio climático, del mar Tirreno contra las rocas, y goza del día ya que la vida es efímera, vive más que te lo pierdes. Chao
19 Noviembre 2007 | 10:53 PM